EL TRATAMIENTO DE LA FOBIA SOCIAL EN NIÑOS Y ADOLESCENTES: UNA REVISIÓN META-ANALÍTICA

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Introducción
Ha transcurrido ya un siglo desde que, por primera vez, fue utilizada por Janet
(1903) la expresión «fobia de las situaciones sociales» para describir a sujetos que
temían hablar en público, tocar el piano en público o escribir mientras les observa-
ban. Y hubieron de transcurrir todavía 63 años más para que Marks y Gelder (1966)
delimitaran tal expresión de modo que incluyera «temor a beber, comer, rubori-
zarse, escribir o desmayarse en presencia de otras personas», todo ello impregnado
por «el miedo a parecer ridículo» mientras se realiza una tarea en presencia de otras
personas. Y tres años más para que el propio Marks (1969) propusiera formalmente
el concepto de fobia social que sería formalmente adoptado once años más tarde
por la APA (1980) e incorporado dentro de los trastornos de ansiedad en el DSM-III.
Esta demora entre el reconocimiento de la existencia del problema y su asunción
por la comunidad científica es lo que llevó a autores como Liebowitz, Gorman, Fyer
y Klein (1985) a catologar la fobia social como «el trastorno de ansiedad olvidado».
Ahora bien, desde la publicación de esta afirmación en el trabajo de Liebowitz et
al. (1985) hasta el momento de la redacción del presente artículo han transcurrido
ya dieciocho años y, por lo tanto, se han producido muchos y notables avances en
la evaluación y tratamiento de los trastornos de ansiedad en general y de la fobia
social en particular. Nos obstante, como veremos, tal avance ha sido desigual entre
el mundo de los adultos y el de los niños y los adolescentes.
Entre las razones que pueden permitir entender la tardanza para reconocer esta
entidad como un problema de salud se hallan: el desconocimiento por parte de los
profesionales y de la población general de la existencia de tratamientos eficaces;
la renuencia a relacionarse con extraños y por tanto con los terapeutas, que hacen
que las personas que lo sufren no acudan a servicios clínicos para ser tratados; la
escasa atención de la clase médica a este problema y las estrategias de afrontami-
ento que desarrollan los individuos con fobia social, las cuales, a menudo, les llevan
a adaptar su estilo de vida al trastorno (Caballo y Mateos, 2000).
En el campo de la infancia y la adolescencia ha habido que esperar hasta 1995
para que vea la luz el primer trabajo sobre el tratamiento de la fobia social en ado-
lescentes (Albano, Marten, Holt y Barlow, 1995), a pesar de que determinados estu-
dios (Hayward, Killen, Kraemer y Taylor, 1998; Lewinsohn et al., 1993; Wittchen,
Stein y Kessler, 1999) indicaban una prevalencia de este problema que oscilaba
entre un 1,6% y un 4% en niños, y entre un 5% y un 10% en adolescentes, ade-
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El tratamiento de la fobia social en niños y adolescentes
más de subrayar las graves consecuencias que podía generar su interferencia en el
proceso de adaptación del sujeto. Así, de entre estas últimas, podemos destacar los
efectos directos del trastorno en el bajo rendimiento académico, con el consiguiente
riesgo de abandono escolar (Beidel y Turner, 1998), el desarrollo de otros trastornos
de ansiedad o del estado de ánimo (Essau, Conradt y Petermann, 1999; Francis,
Last y Strauss, 1992; Ingram, Ramel, Chavira y Scher, 2001; Olivares y García-López,
2001; Stein et al., 2001) o la mayor vulnerabilidad para iniciarse en el consumo de
alcohol u otras sustancias tóxicas (Clark y Kirisci, 1996; DeWit, McDonald y Offord,
1999); sin olvidar que su persistencia también conlleva la consolidación y genera-
lización de sus efectos en la vida adulta, con el consiguiente sufrimiento para el
sujeto y la familia, así como los efectos que generan el progresivo aislamiento del
grupo cultural de referencia, el deterioro de las relaciones sociales y laborales (en su
caso) o la dependencia económica de la familia, que muchas veces contribuye de
forma decisiva a que el sujeto desarrolle un cuadro depresivo grave y a los intentos
de suicidio.
El niño o adolescente con fobia social suele presentar miedo a hablar, a leer, a
comer, a escribir en público; miedo a jugar, a usar servicios públicos, a hablar a figu-
ras de autoridad y a relacionarse en situaciones formales (Beidel, Turner y Morris,
1999). Las reacciones emocionales desadaptativas suelen ser severas e incluyen
dolor de cabeza y de estómago, ataques de pánico ocasionales, llantos, respuestas
de escape y evitación, etc. Los casos más tempranos que cumplen los criterios para
el diagnóstico del trastorno presentan una edad que se sitúa entre los 8 y los 12,3
años (Beidel y Turner, 1998), encontrándose el mayor número de casos entre los
14 y los 16 años en los estudios epidemiológicos realizados (así Clark et al., 1994).
Estos datos ponen de relieve la importancia que puede tener en esta fase de la vida
una estrategia de detección e intervención temprana para este trastorno, de cara a
minimizar sus efectos tanto en el momento presente como en el desarrollo futuro
de los niños/adolescentes. Las primeras publicaciones que informan de resultados
positivos de tratamientos psicológicos o farmacológicos en las edades que nos
ocupan son muy recientes, tanto las producidas por equipos de investigadores de
otros países (Albano et al., 1995; Beidel, Turner y Morris, 1997, 2000; Chavira y
Stein, 2002; Compton et al., 2001; Hayward et al., 2000; Mancini, Van Ameringen,
Oakman, y Farvolden, 1999; Masia, Klein, Storch y Corda, 2001; Masia et al.,
2003; Spence, Donovan y Brechman-Toussaint, 2000) como de españoles (Olivares
y García-López, 2001; Olivares, Rosa y Piqueras, 2003; Ramos, 2003; Ruiz, 2003)
o por grupos de distintas nacionalidades (García-López et al., 2002; Olivares et al.,
2002). Los tratamientos multicomponentes que han utilizado estos investigadores
son el CBT, Cognitive Behaviour Therapy (Spence, Donovan y Brechman-Toussaint,
2000), CBGT-A, Cognitive Behavioral Group Therapy for Adolescents (Albano et al.,
1991), el IAFS, Intervención en Adolescentes con Fobia Social (Olivares y García-
López, 1998), el SASS, Skills for Academic and Social Success (Masia et al., 2001),
el SET-Asv, Social Effectiveness Therapy for Adolescents-Spanish version (Olivares,
García-López, Beidel y Turner, 1998) y el SET-C, Social Effectiveness Therapy for
Children
source:https://www.researchgate.net/publication/259487390_El_tratamiento_de_la_fobia_social_en_ninos_y_adolescentes_una_revision_meta-analitica_Treatment_of_social_phobia_in_children_and_adolescents_a_meta-analytic_review

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